jueves, 24 de febrero de 2011

CUARESMA

Para empezar, ceniza. Para terminar, agua

La Cuaresma empieza con el gesto de la ceniza. Pero acaba con agua de la noche pascual.

Ceniza al principio. Agua de bautismo al final. Ambos gestos tienen una unidad dinámica.

La ceniza ensucia. El agua, limpia. La ceniza habla de destrucción y muerte. El agua es la fuente de la vida en la Vigilia pascual.

Esta relación se encontraba ya en el curioso rito de la ceniza de la vaca roja, totalmente consumida por el fuego, que servía en el A.T. para destacar el valor de las aguas lústrales en las que se purificaba simbólicamente toda impureza (Nm 19; también Hb 9, 13 alude a estas cenizas).

Y también en esa noche de Pascua encendemos fuego que es luz, renovación, vida resucitada.

De la ceniza al fuego vivo. La Cuaresma empieza con ceniza y acaba con fuego y agua; del pesimismo de nuestra caducidad, la ceniza nos conduce a la visión pascual. Como la cruz de Cristo, con toda su carga de muerte y fracaso, nos asegura la Pascua de la nueva vida.

Es tiempo reflexión y de conversión: "Conviértanse a mí de todo corazón" (Jl 2), "reconcíliense con Dios" (2Co 5): este es el mensaje que las lecturas del día proclaman. Se trata de iniciar un "combate cristiano contra las fuerzas del mal" (Oración colecta) y todos tenemos experiencia de ese mal. Por eso tienen sentido "estas cenizas que vamos a imponer en nuestras cabezas, en señal de penitencia" (Monición del Misal antes de la imposición).


Adaptación:
PEDRO ANTONIO ORTIZ CARDENAS
Catequista

miércoles, 9 de febrero de 2011

FORMACIÓN A DISTANCIA PARA CATEQUISTAS
Arquidiócesis de Cali – Pastoral de Catequesis

La Pastoral de Catequesis de la Arquidiócesis de Cali pone a disposición de los Agentes de Pastoral el CURSO DE FORMACIÓN A DISTANCIA PARA CATEQUISTAS, un programa que dura cinco semestres durante los cuales los estudiantes adquieren conocimientos bíblicos, doctrinales, espirituales y metodológicos que les ayudarán a fortalecer su vacación de catequista.

Con este proceso de formación que lleva más de veinte años de experiencia se busca formar en el ambiente de la Nueva Evangelización, a hombres y mujeres comprometidos con el anuncio del Reino de Dios, para que inculturando el evangelio con sus palabras y testimonio puedan hacer realidad el mandato de Jesucristo a la Iglesia: “Id y predicad el evangelio a todas las gentes...”

La formación a distancia es personalizada, teniendo en cuenta el rango de formación académica de los estudiantes que varía desde la primaria hasta la profesional, y que los capacita en los ambientes DEL SER, EL SABER, Y EL SABER HACER del catequista, discípulo misionero de Jesucristo.

El mismo Directorio General para la Catequesis, nos invita a promover “la asistencia a una Escuela de catequistas (151) como un momento particularmente importante, dentro del proceso formativo de un catequista. (D.G.C .248).

Con la metodología a distancia se pretende:

1. Generar en el destinatario la planificación de su propio tiempo
2. Adaptarse al modo de aprender de cada catequista
3. Desarrollar la autonomía y la auto evaluación
4. Desarrollar un pensamiento creativo y constructivo.
5. Facilitar la descentralización de la capacitación y
6. Crear un espacio para la gestión autónoma y única trabajando sobre los mismos principios

El proceso de formación en cada semestre consta de:

1. Inscripción y matrícula
2. Inducción y entrega de cronograma
3. Estudio de una de las materias
4. 2 tutorías y trabajos de investigación
5. Estudio de la segunda materia
6. 2 tutorías y trabajos de investigación
7. Participación de actividades masivas

La Evaluación de cada estudiante se hará teniendo en cuenta su participación en los encuentros presenciales, la presentación de los trabajos escritos y la percepción de cada tutor sobre el desarrollo de la vocación del catequista de cada semestre.

Para mayores informes se pueden acerca a la avenida 4 norte, 8 N 15 Barrio Centenario, llamar a los teléfonos 6673906, 6530481 o escribir al correo catequesiscali@gmail.com

jueves, 27 de enero de 2011

EL CREDO APARECE EN LAS SAGRADAS ESCRITURAS


El Credo es la confesión singular de la fe eclesial en el misterio de Dios Padre, revelado por Jesucristo, y testimoniada al creyente por el Espíritu Santo en la Iglesia, todo el Credo tiene un justificación e iluminación desde la Palabra de Dios. He aquí algunas citas bíblicas que nos ayudarán en su profundización:


Creo en Dios.
"Nuestro Dios es el único Señor" . Deut. 6, 4; Mc. 12, 29
Padre Todo Poderoso.
"Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios" Lc. 18, 27.
Creador del Cielo y la Tierra.
"En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra" Gen. 1, 1.
Creo en Jesucristo.
"El es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es" Heb. 1, 3.
Su único Hijo.
"Pues Dios amo tanto al mundo, que dio a su Hijo Único, para que todo aquel que crea en él no muera, sino que tenga vida eterna" Jn. 3, 16.
Nuestro Señor.
"Dios lo ha hecho Señor y Mesías" Hch. 2, 36.
Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.
"El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo descansará sobre ti como una nube. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios" Lc. 1, 35.
Nació de Santa María Virgen.
"Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: ‘la Virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel (que significa "Dios con nosotros")" Mt. , 1, 22-23.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
"Pilato tomó entonces a Jesús y mandó azotarlo. Los soldados trenzaron una corona de espinas, la pusieron en la cabeza de Jesús, y lo vistieron con una capa de color rojo oscuro" Jn. 19, 1-2.
Fue crucificado.
"Jesús salió llevando su cruz, para ir al llamado ‘lugar de la Calavera' (o que en hebreo se llama Gólgota). Allí lo Crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado. Pilato mandó poner sobre la cruz un letrero, que decía: “Jesús de Nazaret, Rey de los judíos" Jn. 19, 17-19.
Muerto y sepultado.
"Jesús gritó con fuerza y dijo: -¡Padre en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir esto, murió Lc 23, 46. Después de bajarlo de la cruz, lo envolvieron en una sábana de lino y lo pusieron en un sepulcro abierto en una peña, donde todavía no habían sepultado a nadie Lc. 23, 53.
Descendió a los infiernos.
"Como hombre, murió; pero como ser espiritual que era, volvió a la vida. Y como ser espiritual, fue y predicó a los espíritus que estaban presos" 1 P. 3, 18-19.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
"Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras, que lo sepultaron y que resucitó al tercer día" 1 Cor. 15, 3-4.
Subió a los cielos, y está sentado a la derecha del Padre Todopoderoso.
"El Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios" Mc. 16, 19.
Desde ahí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
"El nos envió a anunciarle al pueblo que Dios lo ha puesto como juez de los vivos y de los muertos"
Hech. 10, 42.
Creo en el Espíritu Santo.
"Porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado" Rom. 5, 5.
Creo en la Iglesia que es una.
"Para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado". Jn.17,21; Jn. 10,14; Ef.. 4,4-5
Santa.
La fe confiesa que la Iglesia... no puede dejar de ser santa Ef. 1, 1. En efecto, Cristo, el Hijo de Dios, a quien con el Padre y con el Espíritu se proclama 'el solo santo', amó a su Iglesia como a su esposa Ef. 5,25. Él se entregó por ella para santificarla, la unió a sí mismo como su propio cuerpo y la llenó del don del Espíritu Santo para gloria de Dios" Ef.. 5, 26-27. La Iglesia es, pues, "el Pueblo santo de Dios" 1 P. 2,9, y sus miembros son llamados "santos" Hech 9, 13; 1 Cor. 6, 1; 16,1.
Católica.
En griego, katholikos, que quiere decir universal, porque la fe es para todo aquél que confiese que Jesús es Su Señor y Salvador, sin importar el país de procedencia. "Vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos" Mt. 8,11.
Y Apostólica.
Cristo comisiono sus discípulos (Mc. 6,7) y los otros discípulos (Lc 10, 1-2) a proclamar el evangelio y hacer discípulos. ( Mt 10, 25; Jn.15,20). La Iglesia es apostólica porque sigue en la enseñanza que Cristo dio a sus doce apóstoles. Con todos estos actos, Cristo prepara y edifica su Iglesia. 2 Tim 2:2
Creo en la comunión de los Santos.
"Después de esto, miré y vi una gran multitud de todas las naciones, razas, lenguas y pueblos. Estaban en pie delante del trono y delante del Cordero, y eran tantos que nadie podía contarlos"  Ap. 7, 9.
El perdón de los pecados.
"Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad." 1 Jn. 1,9.
La resurrección.
"Cristo dará nueva vida a sus cuerpos mortales" Rom. 8,11.
Y la vida eterna.
"Allí no habrá noche, y los que allí vivan no necesitarán luz de lámpara ni luz del sol, porque Dios el Señor les dará su luz, y ellos reinarán por todos los siglos" Ap. 22,5.
Amen.
"Así sea. ¡Ven, Señor Jesús!" Ap 22:20.

Compilado por:
PEDRO ANTONIO ORTIZ CARDENAS
Catequista

viernes, 10 de diciembre de 2010

LA NAVIDAD SE VIVE ENTRE LOS POBRES.

En medio de las luces de la navidad, de alegría de la feria cercana, de la resaca de la rumba en una ciudad que se jacta de ser la “sucursal del cielo” se vive un submundo, una subrealidad que parece estar escondida en medio de lo que el hombre llama alegría.

Pablo, un hombre de apenas 25 años, barba poblada, ropa sucia y de aspecto de hombre de la calle se acerca al sitio donde siempre le tienden una mano amiga y con la alegría del servicio cuenta lo que le sucedió “ayer” antes de navidad: “me regalaron una sopita, estaba calientica y me senté en el andén a tomármela, paso una señora, yo la he visto durmiendo por donde yo duermo, me dijo con una voz llorona, - deme la sopita yo no he tomado nada desde ayer- yo se la di, yo tenía mucha hambre, pero hay gente más llevada que uno, ella se veía con hambre y pues nada, hay que servir al que lo necesita”

Como Pablo son cientos de miles las historias de caridad, de solidaridad, de fraternidad de valores del evangelio que se viven a diario en el centro de la ciudad donde en medio del derroche de dinero, de comida y de opulencia viven los pobres, los mismos que en la noche de la primera navidad estaba durmiendo en el desierto y a los que el ángel les anuncio que había nacido el Salvador, a ellos en esta noches de frio social, El Salvador los cobija con su manto y les hace vivir en medio de sus dificultades acciones de amor como la que me contó Pablo o como las que a diario se evidencian un evangelio viviente en medio de los pobres.

En ese mismo sector de bullicio céntrico se agolpan niños, mujeres, y hombres famélicos en las puertas de los restaurantes para pedir las sobras del almuerzo que dejan, los que en medio de sus seguridades desperdician el pan del que está en la puerta.

Una de las empleadas deposita en un bolsa el almuerzo casi completo que dejo un comensal, lo pasa tímidamente a uno de los habitantes de la calle y este mira a su alrededor parece buscar a alguien, emite un silbido y debajo del puente salen dos niños y una mujer, les entrega la bolsa y los niños corren a donde está su madre para empezar a saborear los alimentos aun calientes, el padre de familia sonríe, en su cara se muestra una alegría desbordante de ver a los suyos comiendo, aunque él no haya aún desayunado, es un desplazado del Putumayo, le tocó salir corriendo en medio de la noche, porque una de esas tomas guerrilleras y el acoso de las autoridades no le dejaron escapatoria, huía o se exponía a la muerte o secuestro de sus hijos para la guerra.

Mas hacia el norte avanzo en medio de las calles llenas de hombres y mujeres con paquetes en sus manos, maletines en sus espaldas y alegría en su hablar, me encuentro a Ángel, un chico de apenas doce años, en su manos la botella de pegante y su caminar somnoliento, le pregunto si ya almorzó, advirtió en mí las ganas de darle de comer, de saciar mi sed de supuesta caridad, levanta sus rostro y con la voz de un niño, la mirada picara de un joven y la responsabilidad social de un adulto me dice: yo ya almorcé en Samaritanos, pero esa viejita, todavía no ha almorzado. Angel, no quiso guardar alimento para la noche fría, no quiso saciar la falta de almuerzo de días pasados, solo vio en la viejita sentada en el borde las escaleras del puente peatonal a un hermana suya que tenía hambre…

Así son los pobres, los pobres de evangelio, despreciados, juzgados, abandonados, pero elegidos por Dios para recibir la buena nueva.

Mientras en los templos cantamos Gloria a Dios en el Cielo y paz a los hombres de buena voluntad, y nos damos un caluroso saludo de paz, en los andenes, debajo de los puentes, en los antejardines, en los parques, en medio del frio, la lluvia, del pegante, del licor; está naciendo en el corazón de los pobres el Niño Dios, ese que los hace vivir todos los días la navidad en medio de ellos y en todos los trescientos sesenta y cinco días del año.

Pablo, Ángel y el padre de familia de esta crónica son los elegidos a la fiesta única del nacimiento del Hijo de Dios, El no eligió a los reyes, a los ricos, a los sabios, a los que se creen fuertes y poderosos en medio de sus seguridades, Eligio a María, a José, los pastores, a los magos, Simeón y a Ana, a la gente pobre, pobre de corazón.

Me surge entonces una pregunta y una oración: ¿Será que estoy invitado al nacimiento del Hijo de Dios, a la fiesta del Cordero? Señor, que antes de juzgar el uso del pegante, del alcohol y de la droga en los hombres y mujeres de la calle, comprenda que el pecado no es otro más que mi indiferencia y ceguera ante tu presencia en medio del que sufre, amen.

Por:
PEDRO ANTONIO ORTIZ CARDENAS
Catequista y Comunicador Social